La clave para disfrutar de la colonia Hipódromo es caminarla, explorarla de manera tranquila y paulatina. Un buen punto de partida es el Parque México con sus bellas jacarandas de tonalidades lila. Por las calles sinuosas de este barrio mágico circulan pequeños con bicicletas, las cuales se rentan en el popular local de Don Hilario. De igual manera es tradicional el Teatro Charles Lindbergh, foro al aire libre definido por las pérgolas que incluye y también es recomendable la fuente estilo art déco, que se encuentra en el costado sur.

Una anécdota interesante acerca de la Colonia Hipódromo es que ha sido el hogar de importantes personalidades como Agustín Lara, Ricardo Palmerín y
Pablo Moncayo. También de Cantinflas y Maricruz Olivier y escritores como Pablo Ignacio Taibo I, Guillermo Sheridan y Salvador Elizondo.

Rumbo al norte del parque se llega a Plaza Popocatépetl con una encantadora fuente, conocida por los habitantes del barrio como “la bomba”. No lejos de allí, sobre la calle de Huichapan, se localiza el local conocido como La Flor de Liz, en donde se ofrecen deliciosos tamales.

Si se sigue por la Avenida México se llega al Edificio Basurto, justo en el número 187, verdadera obra maestra de la arquitectura de nuestro tiempo. En su interior hay un vestíbulo en forma de herradura muy grato de admirar. Enfrente se levanta un edificio estilo art deco acondicionado como hotel, que cuenta con atractivos relieves.

A la vuelta de este último punto, entre Sonora y Ámsterdam, tenemos el edificio jardines, tal vez la mejor muestra de art deco para fines habitacionales en toda la Ciudad de México. Cerca de allí se ubica La Gran Vía, negocio cuyos merengues y pasteles lo han mantenido en el gusto de los consumidores durante más de siete décadas.

Si después se retoma Avenida México se pueden observar otros bellos inmuebles de estilo art deco: el Edificio del Parque y el Edificio San Martín.